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lunes, 6 febrero 2023

El precio de la luz ‘ahoga’ a las enfermedades respiratorias

Desde el año 2020 la factura de la luz mensual en España ha aumentado un 90%

La subida de los costes del gas, el aumento de la demanda de los consumidores que vienen marcado por la temperatura, el coste por emisiones CO2, en han provocado un aumento notable de la factura de la luz. Esta realidad es preocupante para las enfermedades respiratorias que ven como el abordaje de la enfermedad y sus tratamientos se encarecen notablemente.

Las enfermedades respiratorias son un problema de salud global, debido a la elevada mortalidad que presentan, además son un paradigma de cronicidad y su incremento es constante. De hecho, según detalla el Informe Anual del Sistema Nacional de Salud 2020-2021, las enfermedades respiratorias han ocasionado en el 2019 en España 47.681 muertes, cifras menores que las de las 2018 que ascendían hasta 53.687 defunciones anuales. Este descenso se debe a la investigación y el surgimiento de mejores tratamientos a la hora de abordar este tipo de patologías.

Esta mejora de los tratamientos abre la puerta a una nueva realidad, la cronicidad. Cada vez son más los pacientes que conviven con su enfermedad un periodo más largo de tiempo con todo lo que ello supone. La convivencia con la enfermedad es una nueva realidad que hay que afrontar y abordar correctamente. El abordaje de la cronicidad no es sencillo, pero lo que es seguro que la atención requiere una estrategia integral e integradora, multidisciplinar, coordinada entre niveles asistenciales, intersectorial, y con un enfoque centrado en la persona y familia, que son quienes en última instancia conviven con las enfermedades crónicas.

Muchos de los pacientes tienen unas necesidades esenciales que no cubre el SNS

No obstante, muchos de los pacientes respiratorios tienen unas necesidades fundamentales que no son siempre bien resueltas por el sistema sanitario. Necesidades sobre aspectos que influyen en el control y evolución de su enfermedad, su calidad de vida y también en su economía. “A nivel particular, es indudable que el paciente crónico respiratorio realiza un consumo extra de recursos respecto a quien no lo es, y que eso repercute en su economía y en la de su familia. Además del copago de los medicamentos -que, realmente, es mínimo para las rentas más bajas- y del gasto en electricidad para quienes utilizan terapias respiratorias domiciliarias, hay que tener en cuenta que esas enfermedades suelen llevar aparejados problemas de movilidad, lo que dificulta el uso del transporte público y, por lo tanto, obligan al uso frecuente del coche particular o de taxis. Por otra parte, es habitual la necesidad de contratar un cuidador para las tareas diarias y, en muchos casos, también la de realizar obras de adaptación de la vivienda o, incluso, el cambio de la misma” asevera Mariano Pastor, presidente de Fenaer. En definitiva, requiere de una readaptación de la vida del paciente con el gasto económico que eso conlleva.

Por su parte, David Cantarero, responsable del Grupo í+D en Economía de la Salud IDIVAL Valdecilla asegura que los pacientes crónicos representan una preocupación cada vez mayor en todos los países independientemente de su nivel de renta. “No obstante, una de las maneras más eficaces de abordarlas es aumentar las inversiones en atención primaria a fin de evitar su mayor avance lo cual tiene toda su lógica tanto desde una perspectiva sanitaria como económica”. Además, Cantarero ha añadido que “una buena prevención se traduce en recopilar más recursos para detectar y tratar afecciones respiratorios de manera anticipada antes de que aumente su gravedad, ello no solo salva vidas si no que mejora la calidad de dicha vida así como los resultados de salud (tanto en términos objetivos vía esperanza de vida o similar como subjetivos) , así como disminuye los costes directos de atención sanitaria (así como los indirectos relacionados con menores perdidas de productividad laboral especialmente en población joven), etc.

EPOC, Asma y apnea del sueño

Este abordaje se hace todavía más importante en ciertas enfermedades respiratorias como EPOC, Asma, apnea del sueño entre otras. En concreto, la Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), una de las enfermedades más prevalentes y mortales del mundo. 65 millones de personas en todo el mundo sufren esta enfermedad y más de 3 millones mueren cada año a causa de esta enfermedad, lo que la convierte en la tercera causa de muerte en todo el mundo. Del mismo modo, el asma junto al epoc es la enfermedad más cronificante. De hecho, 334 millones de personas sufren asma, lo que la convierte en la enfermedad crónica más común de la infancia y su coste medio se sitúa cercano a los 5500 euros por persona, lo que puede llegar a equivaler a una cifra superior al 2% de los recursos de la sanidad pública en nuestro país

Los tratamientos habituales de estos pacientes se basan en broncodilatadores y corticoides inhalados, que son cofinanciados por el sistema público de salud. Pero en muchos casos, en función del tipo y de la evolución de la enfermedad, el paciente requiere terapias respiratorias domiciliarias, es decir equipos de oxigenoterapia, de ventilación mecánica no invasiva o de CPAP (Presión Positiva de Vía Aérea), especialmente indicada para el tratamiento de la apnea del sueño. Estos equipos y su mantenimiento están financiados por el SNS en todos los casos, pero no así el gasto eléctrico que suponen.

Aumento del precio de la energía en un 80% desde junio de 2022

De hecho, el gasto eléctrico es una de las principales preocupaciones de los pacientes, que han visto como sus necesidades se han encarecido notablemente, lo que está afectando su calidad de vida. De hecho, muchos de estos pacientes requieren de terapias respiratorias domiciliarias y no pueden recurrir a las estrategias de ahorro energético basadas en tablas horarias. Esas terapias deben administrarse las horas indicadas por el neumólogo sean 8 o 24 horas.

No pueden recurrir a planes de ahorro energético basada en tablas horarias

Concretamente, estos dos últimos años el precio de la luz se ha disparado debido a la subida de los costes de las materias primas, sobre todo el gas; el aumento de la demanda de los consumidores que vienen marcado por la temperatura; el coste por emisiones CO2 (cuota que pagan las centrales eléctricas de gas y carbón para poder contaminar ente otros factores.

De hecho, durante el 2022, se ha experimentado una fuerte subida en el precio de la factura de la luz prácticamente todos los meses. No obstante, las cifras más altas se obtuvieron en marzo de 2022, el 8 de marzo se llegó al pico más alto con 442,54€/MWh y el 9 de marzo de 2022, cuando alcanzó los 544,98 euros/MWh. El megavatio se pagó en hora punta (cargos y peajes incluidos) a 700 €/MWh (entre las 19.00 y las 20.00 horas) y a 424,88€/MWh en hora valle

En concreto, en el mercado ibérico (España y Portugal), al igual que en la mayoría de los mercados europeos, el sistema de fijación de precios de la luz es marginalista, es decir cada hora la tecnología es más cara para abastecer la demanda de hogares e industrias es la que va a fijar el precio para esa hora. Además, dependiendo del contrato existente la subida de precios puede afectarte más o menos: el precio está vinculado al coste hora a hora del mercado mayorista (mercado regulado PVPC) o el contrato de las comercializadora del mercado libre.

Los contratos PVPC se ven penalizados en la situación actual. La factura subirá a la par que lo hace el precio de la electricidad. De acuerdo con Red Eléctrica, desde junio hasta hoy el precio de la energía ha subido un 80%. 11 millones de viviendas en España tienen este tipo de contrato. En definitiva, los contratos PVPC son los que se ven afectados por las subidas del precio de la electricidad.

La factura de la luz ha aumentado un 91,7% desde 2020, alcanzando los 107,88€ mensuales

Por el contrario, los contratos con comercializadoras de mercado libre tienen un precio estable, un precio que fijan para un periodo determinado, generalmente 1 año. Con este tipo de contrato no tienes que estar pendiente de si el mercado sube o baja porque tu precio se mantiene. De este tipo de contratos también podemos encontrar duraciones superiores al año; sin embargo, cuando la situación del mercado cambie, va a hacer que no veas reflejado en la actualización de tu precio la bajada de precios del mercado. 

En conclusión, la factura de la luz en los últimos años ha aumentado un 91,7 % en los dos últimos años. En el año 2020 la factura mensual se ubicaba en los 56,28 euros mensuales, mientras que en 2020 a falta de concluir el mes de diciembre la factura alcanza los 107,88 euros mensuales. En este sentido Pastor afirma que “la gestión del presupuesto mensual se ha complicado en buena medida, especialmente para los pacientes que no tienen más ingresos que una pensión. Además, hablamos de un tipo de paciente que necesita unas condiciones determinadas en su vivienda y, por ejemplo, no puede permitirse vivir en un hogar húmedo y frío.

Perspectivas de futuro

Esto muestra una realidad muy preocupante para los pacientes respiratorios, ya que se espera que esta crisis y esta subida continuada de precios se va a mantener a medio plazo. De manera que los pacientes crónicos respiratorios seguirán obligados a reducir otro tipo de gastos, porque limitar o cambiar las horas de uso de los equipos de oxigenoterapia no es una opción y las necesidades de esos pacientes no van a desaparecer. Además, hay que tener también en cuenta que los pacientes oxígeno dependientes son personas laboralmente inactivas y en muchos casos de edad avanzada y sin más fuente de ingresos que la pensión o prestación que puedan percibir.

En este sentido, Mariano Pastor apuesta por “acciones decididas de prevención y concienciación, a través de protocolos para conseguir diagnósticos más tempranos que permitan adaptarse a las necesidades concretas del paciente. Esto conllevaría, sin duda, una disminución del consumo de recursos sanitarios derivados de estas enfermedades, lo que, a su vez, reduciría el gasto. Y permitiría, por ejemplo, ofrecer ayudas económicas a los pacientes que puedan necesitarlas para costear terapias y tratamientos”.

Los pacientes crónicos respiratorios seguirán obligados a reducir otro tipo de gastos

Por su parte Cantarero, pide abordar esta realidad desde una perspectiva multidisciplinar en cuanto a su impacto social, sanitario y de gestión de las enfermedades respiratorias. “El ejercicio de anticipar escenarios es fundamental de cara a calibrar el impacto social y económico de cómo evolucionara la salud respiratoria. La salud respiratoria debe transitar bajo escenarios procedentes de los avances en innovaciones, la mayor prevención y hábitos de vida saludables y nuevos modelos de gestión en donde la inteligencia artificial y digitalización, así como el empoderamiento del paciente o usuario sean claves. Ese balance favorable se mantendría sólo si se monitorizan de manera continuada los datos epidemiológicos, poniendo especial atención al seguimiento de grupos de riesgo, telemedicina y empoderamiento paciente o usuario a través de su propia experiencia individual.

En definitiva, estamos ante un futuro donde a medio plazo no se espera produzca un descenso de los precios. Por lo que vamos a tener que enfrentarnos a un proceso que inflacionista que va a complicar la calidad de vida de todas las personas, en especial de los pacientes respiratorios. Por ello, pacientes y expertos apuestas por implementar estrategias de prevención para controlar el impacto social y por tanto el impacto económico de la enfermedad. Lo que se traduciría en una mejor calidad de vida del paciente, sin sentirse maniatado por la presión económica del tratamiento de su enfermedad.

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