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sábado, 16 octubre 2021

Salud y bienestar, focos del cambio climático

La salud del planeta y la del ser humano forman un binomio que ha aumentado la preocupación de la sociedad en los últimos años. Los cambios ambientales y las nuevas amenazas biológicas han situado al medio ambiente en el eje transversal de la agenda internacional en relación a los próximos desafíos de la sociedad, entre ellos, los problemas de salud derivados del cambio climático. Una situación frente a la que distintos organismos gubernamentales han plantado cara, como el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social, que tiene previsto para el primer trimestre de 2020 un Plan Nacional de Salud y Medio Ambiente elaborado en conjunto con otros ministerios.

Según una evaluación llevada a cabo por la Organización Mundial de la Salud (OMS), el cambio climático causará anualmente unas 250.000 defunciones adicionales entre 2030 y 2050, 95.000 por desnu-trición infantil, 60.000 por paludismo, 48.000 por diarrea y 38.000 ocasionadas por la exposición de personas ancianas al calor. Unos datos que, ase-guran, afectarán a todas las poblaciones, aunque unas son más vulnerables que otras. Son muchas las medidas que se están tomando en diferentes países para intentar combatir estas cifras, pero una cosa está clara: el medio ambiente se ha con-vertido en un factor que no puede ser ignorado, un reto colectivo en el que es necesario aunar esfuerzos en una misma dirección. En este sentido la OMS lanza un mensaje a los profesionales del sector: “El cambio climático será una cuestión fundamental para los siste-mas de salud del siglo XXI, que interactuará con todos los determinantes sociales de la salud”. Una afirmación que pone el punto de mira en los conocimientos necesarios para proteger a los pacientes frente a la crisis climática. El sector sanitario “contribuye considerable-mente” a las emisiones de gases de efecto invernadero, según datos de la OMS. El orga-nismo defiende la toma de estrategias que sir-van para “mejorar la calidad de la atención al paciente y reducir la huella de carbono”. Asi-mismo, la asistencia sanitaria a nivel mundial emite emisiones de gases efecto invernadero equivalentes a los producidos por 514 centra-les eléctricas de carbón, según datos de la organización no gubernamental mundial Health Care Without Harm en su informe “Huella climática del sector de la salud. Cómo con-tribuye el sector de la salud a la crisis climática global: oportunidades para la acción”. Algunas de las medidas destacables en el sector sani-tario, desde el punto de vista energético, serían modificar los protocolos clínicos, recurrir a compras locales y sostenibles o modernizar los establecimientos sanitarios con diseños y tec-nologías más eficientes, así como invertir en energía solar para poder hacer frente a una sanidad futura más sostenible. Una idea que apoya en el Informe de riesgos mundiales del Fondo Económico Mundial (FEM), su presidente, Borge Brende, en su edi-ción 2019, publicada el pasado 23 de enero. El documento presenta las principales preocupa-ciones mundiales según las partes interesadas del organismo y sitúa el clima extremo como el riesgo de mayor preocupación, así como el fra-caso de las administraciones gubernamenta-les en ejecutar medidas eficaces para mitigar el cambio climático y su correspondiente adaptación.

La preocupación de la sociedad en relación a la crisis climática y los efectos nocivos sobre la salud ha ido en aumento en los últimos años, siendo la contaminación atmosférica uno de los principales problemas que inquietan a los expertos. Para poder sensibilizar a la ciudadanía acer-ca de los resultados que tiene la actividad humana en el entorno, la ONU ha establecido una serie de días internacionales para poder abrir debate en distintos hábitos y poder cues-tionar tanto el impacto individual, como el colectivo. Uno de los más recientes es el cono-cido Día Mundial de Reducción de Emisiones de Dióxido de Carbono (CO2), conmemorado en enero.

ENFERMEDADES NEUROLÓGICAS

“Para llegar a la conclusión de que la contami-nación es perjudicial para el ser humano o para la aparición de enfermedades son nece-sarios diferentes estudios que analicen la población”, ha señalado a EDS el vocal de la Sociedad Española de Neurología (SEN), Pablo Eguia del Río, quien reconoce que “es un campo muy novedoso de investigación”. Desde la SEN han querido hacerse eco de esta celebración para informar sobre los efec-tos de la contaminación sobre la salud cere-bral y el impacto que esta tiene en el desarrollo de enfermedades neurológicas. “Cuando hablamos de contaminación, inme-diatamente pensamos en daños respiratorios, pero los efectos que tiene sobre nuestro cerebro son aún muy desconocidas”, ha destacado Eguia. La aceleración del envejecimiento cerebral o la aparición de enfermedades neurológicas es aún una hipótesis. Los procesos de investigación en animales de experimentación determinan que la contaminación “ influye de alguna manera, pero no hay explicación de cómo”, reconoce. Según el vocal de la SEN, no se conocen los mecanismos relacionados con el proceso. Cuan-do se utilizan partículas marcadas para llevar a cabo el seguimiento de estas en los experimen-tos realizados con animales, como respirar aire contaminado en ratones, “se determina que estas partículas llegan al cerebro, pero el trayec-to aún es desconocido”, añade. Enfermedades como el párkinson, el alzhéi-mer, la esclerosis múltiple o la esclerosis lateral amiotrófica (ELA), entre otras enfermedades neurodegenerativas, “podrían verse agravadas por los procesos de inflamación producidos por la contaminación”, ha subrayado el vocal de la sociedad en referencia a varias investigaciones. Estos análisis muestran que una exposición prolongada a la contaminación atmosférica está asociada con el estrés oxidativo, la neuroinfla-mación y el envejecimiento prematuro del siste-ma nervioso central, aunque remarca que sería preciso realizar más estudios al respecto. De la misma forma, la contaminación atmos-férica se ha relacionado con un mayor riesgo de sufrir ictus. Hasta el 30 por ciento de los ictus que se producen cada año “podrían ser atribui-bles a los contaminantes del aire”, según datos administrados por la SEN en referencia al infor-me ‘Global Burden od Disease’ del año 2018, un informe epidemiológico que describe la morta-lidad y la morbilidad por enfermedades graves, lesiones y factores de riesgo para la salud a nivel mundial, nacional y regional. A pesar de las cifras y los datos, el mensaje que quiere transmitir Pablo Eguia del Río es claro: “entender que estas enfermedades son multifactoriales y que la contaminación es un riesgo más”, insiste el vocal de la SEN. En este sentido, subraya que “no vamos a desarrollar una enfermedad determinada exclusivamente por la contaminación, pero sí que se ha demostrado que, donde hay más contamina-ción, hay más casos”.

CÁNCER Y CONTAMINACIÓN AMBIENTAL

La aparición de cáncer debido a la contamina-ción ambiental sí que está confirmada por el Centro Internacional de Investigaciones sobre el cáncer (International Agency for Research on Cáncer) de la OMS, tal y como recuerda la secretaria científica de la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), Aitana Calvo. Las zonas con mayor número de pacientes se concentran en el Sudeste Asiático y Pacífico Oriental debido a la industria pesada y los lugares de mayor contaminación, aunque datos recientes confirman que “la contamina-ción es el factor de riesgo ambiental más importante de la muerte prematura en Euro-pa”, señala Calvo. Según la experta, aproximadamente 7,1 millo-nes de muertes se asocian a la contaminación, 287.000 de ellas en Europa, incluyendo 223.000 muertes relacionadas con el cáncer de pul-món. Los factores de riesgo individual son menores si se compara con otros, ya que uno de cada diez tumores pulmonares se debe a la contaminación, en comparación con el tabaco que es responsable de entre un 80-90 por ciento de los tumores pulmonares en varones y entre un 55-80 por ciento de cáncer de pul-món en mujeres. El dió-xido de carbono (CO2), pese a ser el gas de efecto invernadero más conocido, no es el único con esta propiedad, pero sí el más abun-dante de una lista formada por cerca de 2.000 va-riedades moleculares que se liberan a la atmós-fera, según la Agencia EFE. Los gases de efecto invernadero más comunes, y por tanto más conocidos, abarcan una docena de es-pecies moleculares, entre los que se encuentran los óxidos de nitrógeno (NOx), el ozono (O3), los cloro-fluorocarbonos (CFC), el metano (CH4), el vapor de agua (H2O) y, el ya citado, dióxido de carbono (CO2). La presencia de niveles elevados de monóxido de carbono (CO), dióxido de nitrógeno (NO2) o dióxido de azufre (SO2) en el aire que respiramos “se asocia a enfermedades cardiovasculares, como el infarto de miocardio, cerebrovasculares como los ictus o respiratorias como el asma o la enfermedad pulmo-nar obstructiva crónica (EPOC)”, indica la oncóloga. La contaminación atmosférica se relaciona di-rectamente con el cáncer por las partículas pequeñas en suspen-sión inhaladas. La OMS estableció en sus ‘Valores Guía’ la conside-ración de establecer una medida estándar como indicador de concentración de partículas mate-riales en el aire. El material que podemos respirar puede pre-sentarse de forma sólida o líquida (polvo, hollín, cemento, polen, partículas metálicas o cenizas), según la organización conservacionista Ecologis-tas en Acción, que de dichas partículas en dos grupos principales dependiendo de su tamaño. A las de diámetro aerodinámico igual o inferior a los 10 micrómetros (10 μm) – 1 μm se corres-ponde a la milésima parte de un milímetro- se les denomina PM10, mientras que la fracción más respirable son las PM2.5, constituidas por un diá-metro menor a 2,5 micrómetros, cien veces más delgadas que un cabello humano según la orga-nización. Los expertos coinciden en el funcionamien-to: “aunque sabemos que lo producen, no sabemos cuál es el mecanismo que daña el ADN de las células y produce cáncer”, indica a EDS la oncóloga Aitana Calvo. Según Calvo, la información y la concienciación ciudadana para evitar el cáncer es “crucial” ya que el cáncer es la primera causa de muerte en varones en España y la segunda en mujeres, justo detrás de las enfermedades cardiovasculares. Las recomendaciones de la secretaria científica de SEOM son claras. A título individual las perso-nas pueden reducir sus posibilidades de tener cáncer no fumando, no bebiendo alcohol, mante-niendo una dieta adecuada, haciendo ejercicio físico y protegiéndose del sol, entre otras, ya que “hasta un 40 por ciento de los tumores son evita-bles”, apunta. “Debemos estar informados, ser responsables desde el punto de vista medioambiental y exigir políticas adecuadas y responsables”, defiende Calvo. La calidad del aire no es el único riesgo ambiental relacionado con la salud, Calvo recuer-da que la presencia de productos químicos en pesticidas se han catalogado como posibles can-cerígenos, aunque “estudios en agricultores de distintos países mostraron que tenían índices de cáncer más bajos que la población general”. A su vez, la radiación solar es otro factor de riesgo evi-table para la aparición de melanoma y otros tumores cutáneos. Este tipo de afecciones se desarrollan a lo largo de grandes periodos de tiempo, en los que pue-den estudiar a la población. No obstante, a pesar de las recomendaciones, es conveniente recalcar que “no hay evidencia de que el aumento de tem-peratura global se asocie a enfermedades como el cáncer”, señala Calvo. La mayoría de las medidas que permiten mejo-rar la calidad del aire “están fuera del control de los ciudadanos”, reconoce Calvo. En relación a las emisiones de CO2, la oncóloga anima a la sociedad civil a participar a nivel individual en iniciativas municipales, nacionales e internacionales para promover la mejor calidad del aire, aunque insiste en que “la medida individual más importante” es reducir el riesgo de padecer cáncer de pulmón abandonando el hábito tabáquico, responsable del 22 por ciento de las muertes por cáncer.

INFORMACIÓN CONSTANTE

Por su parte, la neumóloga y coordinadora del área de Medio Ambiente de la Sociedad Españo-la de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), Isa-bel Urrutia, considera en relación a la emisión de CO2 que es importante “hacer visible el pro-blema de salud sin alarmismos a la administra-ción” y defiende la puesta en marcha de medidas constantes que actúen diariamente como campañas de divulgación científica para informar a la ciudadanía. “La sociedad debe informarse sobre esta mate-ria porque si una embaraza supiera que sus niños van a nacer con un pulmón más pequeño o el riesgo de las muertes prematuras, quizá se plan-teaban las medidas relacionadas con el trans-porte privado con más serenidad”, ha aseverado la experta. La Separ cifra en 10.000 muertes anuales que son consecuencia de la contaminación del aire. Las personas con afecciones respiratorias cróni-cas, como el EPOC o asma, son más vulnerables frente a estas circunstancias, aunque repercute en la salud en general. Cuando tratamos la contaminación atmosféri-ca siempre pensamos en la polución exterior, aunque este factor es importante de igual modo en el entorno interior o doméstico. La experta de Separ recuerda la exposición directa en “zonas de reunión” como la cocina de los hogares, donde las estufas de gas o las cocinas de leña afectan directamente a los pulmones. De igual forma, es importante valorar la proximidad de los hogares a zonas altamente concurridas por el transporte.

El papel de los profesionales del sector es determinante y, en este sentido, Urrutia aborda la necesidad de incorporar la educación ambiental “para lograr que aumente la conciencia entre la población” con campañas similares a las estable-cidas contra el tabaco. ¿Ha aumentado el porcentaje de pacientes con enfermedades respiratorias debido a la contami-nación? Urrutia coincide con el resto de expertos: “no se puede medir”, pero en el caso del asma “ha aumentado la prevalencia a esta afección y la incidencia en el mundo, así como la relación con las zonas donde hay más contaminación”.

AUMENTO DE ALERGIAS

Las enfermedades alérgicas se ven afectadas por la contaminación a dos niveles: por una parte, los contaminantes provocan a nivel bronquial estrés oxidativo, inflamación y daño epitelial, que “deja al sistema inmunológico más en contacto con los alérgenos y la res-puesta asmática es más intensa”, ha señalado el miembro del comité de aerobiología de la Sociedad Española de Alergología e Inmunolo-gía Clínica (Seaic), Francisco Feo. Por otra, dicha contaminación afecta a las plantas, produciendo un estrés oxidativo que tiene como consecuencia que se produzcan pólenes más potentes más agresivos y alergé-nicos, con los cual provocan más sintomatolo-gías a los pacientes.

Urrutia defiende la puesta en marcha de campañas de concienciación constantes para informar a la sociedad acerca de los riesgos de la contaminación

Las primeras publicaciones sobre contami-nación se referían a afecciones respiratorias, pero en los últimos años “la contaminación no es solo aparato respiratorio”. En torno a un 20 por ciento de la población padece algún tipo de alergia, siendo los más vulnerables los niños al pasar más tiempo al aire libre, según Feo. La limitación del tráfico de vehículos es clave para reducir la contaminación. El alergólogo recuerda los momentos de celebración de eventos deportivos como los Juegos Olímpicos de Pekín, donde se tomaban medidas drásticas en contra de la polución “para que los depor-tistas consiguieran sus mejores marcas”. Los contaminantes en esta ciudad se redujeron un 39 por ciento y paralelamente se redujo un 42 por ciento la asistencia a urgencias por asma. El resto de las patologías no sufrió ninguna modificación, mientras que en asma sí, lo que demuestra que “medidas encaminadas a redu-cir la contaminación mejorar la salud de las personas”, ha señalado Feo.

Colaboración sociedades científicas


Ante los problemas ocasionados por el cambio climático en la salud de las personas, las sociedades científi-cas están liderando distintas inicia-tivas con el objetivo de impulsar la concienciación, promover la investi-gación y estar alineados con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). Organizaciones como la Sociedad Española de Alergología e Inmunolo-gía Clínica (SEAIC), la Sociedad Espa-ñola de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), la Sociedad Espa-ñola del Corazón, de la mano de su Fundación (FEC), o la Sociedad Espa-ñola de Farmacia Hospitalaria (SEFH) analizan el impacto de la crisis cli-mática en la salud. Desde SEFH explican que tienen varias líneas de trabajo en relación a los efectos de la contaminación. Desde Europa, la Asociación Europea de Far-macia Hospitalaria (EAHP, por sus siglas en inglés), comparte la estrate-gia de la Comisión Europea para frenar la contaminación farmacéutica del medio ambiente. Hay que tener en cuenta que muchos medicamentos como medicamentos como los anti-bióticos, las hormonas, los agentes citotóxicos permanecen farmarcológi-camente activos y no se metabolizan ni se degradan. Sus consecuencias, por tanto, frente a la contaminación ambiental son significativas. Solo hay que ver el ejemplo de las resistencias a los antibióticos. La cuestión del cambio climático y la contaminación es un tema que preo-cupa a la Sociedad Española de Aler-gología e Inmunología Clínica (Seaic), una cuestión que influye directamente en los pólenes. En este sentido, una comisión que está pendiente de ser dotada de contenido contará con la participación de varios alergólogos expertos en contaminación, cambio climático y pólenes. Desde la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (Separ), afirman que “De las cinco medidas que se quieren poner en marcha en los primeros 100 días de Gobierno, consideramos muy relevante que se tramite una Ley de cambio climático y transición ecológica con el objetivo de emisiones 0 para el 2050, el Plan Nacional de adaptación en el que se defina un menú de indicadores y la asamblea ciudadana del cambio cli-mático como una forma de participa-ción de los ciudadanos en la toma de decisiones sobre este importante pro-blema” explica Carlos A. Jiménez-Ruiz, presidente de SEPAR. Por su parte, la Fundación Españo-la del Corazón advierte que la polu-ción es un problema de salud pública que urge erradicar. Como explica el presidente de la FEC, Carlos Macaya, que actualmente están trabajando según las directrices de la OMS. “Estamos trabajando estrechamente en este asunto con la red de funda-ciones del corazón de todos los paí-ses europeos”. De esta manera, apoyan estudios que tratan de bus-car evidencias sobre los efectos de la polución en el apartato cardiovascu-lar. Así, la EPHA (Alianza Europea de Salud Pública) ha concencido a la Fundación un patrocinio de un estu-dio que desarrollarán junto conSe-par. “Es un estudio sobre los efectos en personas con infarto de miocardio y que están viviendo en una atmósfe-ra contaminada”, dice Macaya. Teniendo en cuenta la emergencia climática, la Organización Médica Colegial (OMC) lidera una iniciativa que trata de aglutinar a todos los consejos profesionales (medicina, farmacia, enfermería, nutrición, vete-rinaria, odontología y hasta 15 entida-des), con el objetivo de aumentar la concienciación política y llamar a la acción, en línea con la emergencia cli-mática declarada el pasado Enero en el Consejo de Ministros.

UN DEBATE CIENTÍFICO INTERNACIONAL

La globalización en el mundo ha consolidado una mejora evidente en el bienestar social de países desarrollados. No obstante, queda intrínseca la necesidad de un cambio de para- digma que permita un modelo de consumo más sostenible para evitar las advertencias de los científicos. Son varios los expertos que se han consolidado en distintos grupos de traba- jo para poder dar cobertura a los problemas ocasionados por la crisis climática en todos los ámbitos.

Entre ellos se encuentra el Grupo Interguber- namental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC), creado por la Organización Meteorológi- ca Mundial (OMM) y la ONU Medio Ambiente, tiene como objetivo proporcionar una fuente objetiva de información científica, según Nacio- nes Unidas.

Gracias a las advertencias del grupo de expertos, 195 países acordaron como objetivo mantener el aumento de la temperatura media mundial “por debajo de 1,5 grados centígrados” con respecto a los niveles preindustriales, durante la celebración la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP21), en 2015, con el famoso Acuerdo de París. Un compromiso que desea “no dejar a nadie atrás”.

Esta COP fue considerada por muchos como “hito histórico” por proseguir en los esfuerzos de limitar el calentamiento global, lo que redu- ciría considerablemente los riesgos y los efec- tos del cambio climático. Además de limitar el aumento de temperatura, el acuerdo pretende aumentar la capacidad de adaptación a los efectos adversos del cambio climático, así como elevar las corrientes financieras a un nivel compatible con el desarrollo resiliente al clima y con bajas emisiones de efecto inverna- dero.

Ese mismo año, floreció la conocida ‘Agenda 2030’, documento al que se aferraron los paí- ses para llevar a cabo el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), unas

metas para proteger el planeta y garantizar que todas las personas gocen de paz y prospe- ridad para 2030 a través del desarrollo social y la protección ambiental para todos los países.

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) son los objetivos mundiales adoptados por los Estados Miembros de Naciones Unidas en 2015 para proteger el planeta y garantizar que todas las personas gocen de paz y prosperidad para 2030.

Los ODS son 17 medidas que se enfocan en diferentes áreas y pretenden equilibrar la sos- tenibilidad ambiental, económica y social. El organismo de Naciones Unidas encargado del desarrollo de los ODS es el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que colabora con gobiernos, sociedad civil, sector privado y ciudadanos.

El IPCC tiene como objetivo proporcionar una fuente objetiva científica en noticias de cambio climático

LOS ODS

Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) son los objetivos mundiales adoptados por los Estados Miem- bros de Naciones Unidas en 2015 para proteger el planeta y garantizar que todas las personas gocen de paz y pros- peridad para 2030.

Los ODS son 17 medidas que se enfocan en diferentes áreas y pretenden equilibrar la sostenibilidad ambiental, económica y social. El organismo de Naciones Unidas encargado del desarrollo de los ODS es el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), que cola- bora con gobiernos, sociedad civil, sector privado y ciu- dadanos en la búsqueda de soluciones.

LA CADENA ALIMENTARIA

Según el Grupo Intergubernamental de Exper- tos sobre el Cambio Climático (IPCC), “es nece- saria la toma rápida de decisiones, de amplio alcance y sin precedentes”, ya que el aumento de la temperatura supondría el aumento del nivel de mar en 110 centímetros para final de siglo, lo que provocaría migraciones poblacio- nales a nivel mundial. Además, dicho incremento supondría el aumento de enfermedades como el dengue o la malaria, la desertificación y las sequías o la caída del valor nutricional de los alimentos, entre otras.

URSULA VON DER LEYEN

En la cadena alimentaria humana, la pérdida de biodiversidad afecta a la salud y el desarrollo económico, según la OMS, lo que supone “impli- caciones en el bienestar, la productividad e inclu- so la seguridad regional”. Casi 2.000 millones de personas se ven afectadas por la desnutrición de micronutrientes por falta de acceso a una ali- mentación variada y, en este contexto, el cambio climático aumenta el riesgo. Los desastres rela- cionados con el clima causaron una inseguridad alimentaria aguda a aproximadamente 39 millones de personas en 23 países en 2017, según datos de la organización.

Casi la mitad de las calorías basadas en plantas en el mundo las proporcionan tan solo tres culti- vos, el arroz, el trigo y el maíz. Valorando las advertencias de los científicos internacionales, es posible que haya menos alimento disponible debido al aumento de temperatura.

MEDIDAS DE ADAPTACIÓN

La protección de la salud humana se ha converti- do en una urgencia. Podemos pensar que los gobiernos están tomando medidas de adapta- ción a la crisis climática, pero tan solo el 48 por ciento de los países han llevado a cabo una eva- luación de los riesgos climáticos para la salud pública, según la OMS. Incorporar la salud públi- ca en las prioridades de financiación de los gobiernos podría cumplir, en parte, con las exi- gencias climáticas, sin embargo el 60 por ciento de los países señalan que los resultados de las evaluaciones han tenido “poca o ninguna” influencia sobre la asignación de recursos humanos y financieros.

Por su parte, la Unión Europea dio un gran paso el pasado noviembre: la declaración de la emergencia climática. Tan solo unas semanas después el equipo de la presidenta de la Comi- sión Europea (CE), Ursula Von der Leyen, presen- tó el Pacto Verde Europeo, un plan que incluye cincuenta acciones concretas para la lucha con- tra el cambio climático.

TRANSICIÓN ECOLÓGICA

El objetivo principal del “European Green Deal” (por su denominación en inglés) es transformar la economía de la UE con una economía limpia y cero emisiones, así como proteger nuestro hábi- tat natural para “mejorar el bienestar de las per- sonas, de las empresas y que tome liderazgo la

acción climática en todo el planeta”, según un comunicado de la CE. Para ello, la CE va a crear un fondo de transición justa para las regiones que más dependan de los combustibles fósiles.

La industria, la energía o el transporte, los sec- tores de la economía que más emisiones produ- cen, están incluidos en el Pacto Verde Europeo para “impulsar el uso eficiente de los recursos”, además el plan detalla los mecanismos necesa- rios para poner en marcha el proceso y su finan- ciación.

“Es nuestra nueva estrategia de crecimiento, un crecimiento que aporta más de lo que consume”, reiteró la presidenta de la CE, Ursula Von der Leyen en relación con el pacto, que “muestra cómo transformar nuestro modo de vivir y traba- jar, de producir y consumir, para que vivamos de forma más sana y nuestras empresas sean inno- vadoras”.

“Si no tomamos medidas, como la restricción del consumo de combustibles fósiles, las conse- cuencias van a ser muy dañinas para la salud del planeta, para los seres humanos y los ecosiste- mas”, señala el Eurodiputado Nicolás González Casares en una entrevista con la revista EDS.

El político, del Grupo de la Alianza Progresista de Socialistas y Demócrata en el Parlamento Europeo, destaca que la prioridad es “ser climáti- camente neutros en el año 2050”, motivo por el que se deberán afrontar unos compromisos intermedios “con voluntad” para continuar en el marco del Acuerdo de París.

ESTRATEGIAS Y OBJETIVOS

En este sentido, la Comisión Europea ha prepara- do la presentación de una ‘Ley Climática Europea’ y la Estrategia sobre la Biodiversidad para 2030, una nueva Estrategia Industrial, el Plan de Acción de la Economía Circular, entre otras, para lo que se destinarán 260.000 millones de euros de inver- sión anual adicional. Una cifra que destina, al menos, el 25% del presupuesto de la UE en las acciones contra el cambio climático.

Otra de las principales medidas del pacto es la Estrategia “De la granja a la mesa”, basada en la alimentación sostenible. Esta propuesta ha pues- to el punto de mira en el sector agrícola y pesque- ro, en la reducción del uso de pesticidas y en el desarrollo de nuevas técnicas en granjas para “asegurar alimentos sostenibles de calidad”.

“Una buena parte de las emisiones vienen del sector agrícola y ganadero, por lo que es impor- tante incidir que en el Pacto Verde Europeo no solo hablamos de clima, hablamos de la alimen- tación”, ha insistido Nicolás González.

Esta medida aborda dos cuestiones funda- mentales: la búsqueda de alimentos cercanos y el aumento de la sostenibilidad que implica, por lo que aumentar el cultivo y la ganadería orgáni- ca es primordial dentro del pacto, un hecho que señala directamente al transporte de los alimen- tos y la contaminación atmosférica.

El ámbito de la salud, dentro del Pacto Verde Europeo, las medidas están relacionadas directa- mente con el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS) número tres, que pretende promover una vida saludable y el bienestar universal.

Nicolás González asegura que el Pacto Verde Europeo “ incide mucho sobre la salud de las per- sonas” y fortalece la necesidad de la extensión de la vacunación a nivel global, así como la cobertu- ra de vacunas.

La reducción de la contaminación ligada a los productos farmacéuticos es otra de las medidas europeas que se pondrán en marcha, así como el desafío de proteger a los ciudadanos en un entorno libre de toxicidad y productos químicos.

“Distintas directivas van a llevar a cabo un con- trol más exhaustivo de los fármacos y la alimen

tación animal”, incide el eurodiputado, quien recuerda que “limitando los fármacos en anima- les, podremos conseguir que se reviertan los ver- tidos de los fármacos en los ecosistemas”.

La Comisión Europea tiene tres actuaciones principales dentro de la Estrategia “De la granja a la mesa”: garantizar una transición justa y equita- tiva para todos los que trabajan en el sector agrí- cola y marítimo europeo, reducir la dependencia y uso de los plaguicidas químicos, así como abo- nos y antibiótiocos, y desarrollar técnicas innova- doras para proteger las cosechas de las plagas y las enfermedades.

De la misma forma, “De la granja a la mesa” pretende luchar contra el fraude alimentario, “evitándolo, detectándolo y luchando” contra el gracias a la coordinación con los Estados miem- bros y los países no pertenecientes a la UE. En relación con todos los productos alimentarios procedentes de terceros países, “deben cumplir las materias de la UE en materia de medio ambiente”.

NEGACIONISMO CLIMÁTICO

El eurodiputado asegura que, si un país no cum- ple las condiciones, “no tiene consecuencias inmediatas”, pero para comerciar con Europa se deberán tener unos compromisos fundamental- mente “climáticos y ecológicos”. González ha cali- ficado como “egoísta e insolidario” la disposición de los países que no quieran establecer el plan y puedan “beneficiarse de los pasos que demos dos o tres países”.

“Esto lo que muestra es que hay un negativis- mo climático y es una auténtica irresponsabili- dad”, asevera.

EMISIONES DE GASES EFECTO INVERNADERO

El Pacto Verde Europeo defiende la reducción de emisiones como principal pilar estratégico, donde la apuesta por la movilidad sostenible y la construcción eficiente son fundamentales para combatir la contaminación atmosférica.

Para poder lograr el objetivo clave del Pacto Verde Europeo, la neutralidad cero, será necesa- rio reducir los niveles de contaminación en las ciudades a través de unas “endurecidas” directi- vas europeas anticontaminación, según Gonzá- lez, así como una reconstrucción de la movilidad sostenible

El fin de la contaminación, además de incluir medidas para lograr mares y océanos limpios libres de plástico, es imprescindible para mejorar la calidad del aire y prevenir las enfermedades relacionadas con las partículas contaminantes suspendidas en el entorno.

EMERGENCIA CLIMÁTICA EN ESPAÑA

La toma de decisiones que favorezcan la calidad del aire son el eje central del Pacto Verde Euro- peo, pero España no se queda atrás. El 21 de enero el Gobierno declaró la emergencia climáti- ca y ambiental y se comprometió en llevar a cabo acciones durante los primeros 100 días de man- dato, en el marco de las recomendaciones del Parlamento Europeo y la Agenda 2030.

El objetivo principal de la declaración es lograr “un futuro común, más justo y equitati- vo” que aproveche la transición ecológica con políticas transversales y que evite las conce- siones de explotación de hidrocarburos o fracking – técnica para posibilitar o aumentar la extracción de gas y petróleo del subsuelo.

De esta forma, España promete esforzarse en continuar en la ruta marcada por Europa para tener emisiones neutras en 2050. A su vez, el Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social tiene previsto para el primer trimestre de 2020 un Plan Nacional de Salud y Medio Ambiente elaborado en conjunto con otros ministerios.

Esta medida fue anunciada por la entonces Ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo, durante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático celebrada en Madrid (COP25), el pasado diciembre.

El plan describirá los principales factores ambientales que influyen en la salud humana y establecerá los objetivos y las líneas de inter-

vención en relación con el impacto sobre la salud de la calidad del aire, del hábitat y del agua, así como los disruptores endocrinos, la biomonitorización, la radiactividad ambiental y la gestión de productos y riesgos químicos, en línea del Pacto Verde Europeo.

Además, según Sanidad, el plan incluirá la puesta en marcha de un sistema de indicado- res de salud y cambio climático que ayude a conocer las condiciones reales de cambio y a diseñar “una transición justa” a través de medidas distintas en función de las caracterís- ticas de los territorios y las personas.

España cuenta ya con otras medidas, como el Plan de Prevención de los Efectos para la Salud de los Excesos de Temperaturas, que ha tenido resultados significativos en la reduc- ción de muertes, o el Plan de Preparación y Respuesta frente a Enfermedades Transmiti- das por Vectores. Carcedo ha hecho hincapié en que esta lucha implica a todos, un mensaje que se ha convertido en el leit motiv de la Cumbre.

COP25

A pesar de los recientes esfuerzos del Gobierno por seguir la senda europea, la celebración de la COP25 en Madrid el pasado mes de diciembre dejó desilusionada a la mayoría de los partici- pantes, que vivían el desarrollo de la cumbre bajo una de las frases más repetidas durante esas dos semanas: “los países deben ser más ambiciosos en las bases de sus políticas”.

El mercado de carbono, una medida para limitar y controlar la cantidad de gases de efecto invernadero liberados a la atmósfera, ha sido el gran eje central de las negociaciones de la COP que caracterizado a la conferencia como “la más larga de la historia” debido a las com- plicaciones entre países.

A pesar de las complicaciones, la cumbre con- cluyó con un acuerdo, denominado “Chile- Madrid Tiempo de Actuar”, que sienta bases “más ambiciosas para responder a la emergencia cli- mática”, según un comunicado del Gobierno.

Tras este final de la cumbre, el foco está pues- to en la próxima cumbre del clima, que se cele- brará en Glasgow (Inglaterra) en noviembre. Los países deberán presentar compromisos climáti- cos antes de este encuentro para que Naciones Unidas pueda elaborar un Informe de Síntesis previo a la COP26 para saber en qué punto nos encontramos dentro del Acuerdo de París.

“El mandato es claro: los países tenemos que presentar contribuciones nacionales más ambi- ciosas que las actuales en 2020, es importante responder a las demandas de la gente y de la Ciencia, y comprometernos a hacer más y más rápido”, indicó la ministra para la Transición Ecológica en funciones, Teresa Ribera.

Además de lograr el establecimiento del acuerdo, la COP25 convirtió al Banco Europeo de Inversiones (BEI) en un “Banco Climático”, una circunstancia que “desbloqueará un billón de euros de inversión durante la próxima déca- da”, según datos del Ministerio para la Transi- ción Ecológica (Miteco).

Por su parte, el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, calificó la COP como “admi- rable”, por la organización en apenas tres

semanas con la participación de casi 200 paí- ses, pero se mostró “decepcionado” tras los resultados.

“Estoy decepcionado con los resultados de la COP25. La comunidad internacional perdió una oportunidad importante para mostrar una mayor ambición en mitigación, adaptación y financiación para enfrentar la crisis climática, pero no debemos rendirnos y no me rendiré”, señalaba a través de su cuenta de twitter.

El Plan Nacional de Salud y Medio Ambiente incluirá un sistema de indicadores de salud y cambio climático

Las declaraciones de Guterres coinciden en parte con la directora de la Oficina Española de Cambio Climático (OECC), Valvanera Ulargui, que reconoció que la convención “no era una cita clave”, pero por el contrario “debía mante- ner el impulso de la agenda climática”. Un esfuerzo desarrollado durante dos semanas en la capital española y que ha motivado los cam- bios del gobierno actual.

La renovación del modelo de sistema es “la tarea que definirá esta generación”, escribía en el prefacio del informe de riesgos globales del Foro Económico Mundial (FEM) el presidente, Borge Brende, quien advierte del peligro de lle- gar a la crisis “sin siquiera darnos cuenta”.

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