La enfermedad renal crónica (ERC) es una condición de salud con consecuencias relevantes tanto en España como a nivel mundial. Esta patología impacta negativamente en la calidad de vida de los pacientes, ya que se caracteriza por la presencia de anomalías en la estructura o función renal durante al menos tres meses. No obstante, las consecuencias de esta patología van más allá de la salud de las personas.

En esta línea, un reciente estudio, titulado ‘Proyección de la carga clínica y económica de la enfermedad renal crónica entre 2022 y 2027 en España: resultados del proyecto Inside CKD’, señala que la carga económica de la ERC será de unos 4.890 millones de euros en 2027.

“La trascendencia de esta patología se basa en su prevalencia creciente, ya que en España se estima que afecta en torno a un 10-15 por ciento de la población mayor de 18 años; su gravedad, al tratarse de una enfermedad que se asocia a una importante morbimortalidad cardiovascular y a que la enfermedad progrese hasta el tratamiento renal sustitutivo (TRS), es decir diálisis o trasplante”, explica a EDS Roberto Alcázar Arroyo, nefrólogo del Hospital Universitario Infanta Leonor, vicepresidente de la Sociedad Madrileña de Nefrología y uno de los autores del estudio.

De hecho, los resultados del ‘Global Burden of Disease’, que analiza la evolución de todo tipo de enfermedades a nivel mundial, pone de manifiesto que la ERC está aumentando su prevalencia como causa de mortalidad y que, de seguir esta progresión, será la quinta causa de mortalidad en el año 2040.

Impacto de la ERC en la salud

La ERC se caracteriza por cursar de manera asintomática durante las primeras etapas, lo que hace que en muchas ocasiones se detecte en estadios avanzados, lo que conlleva que estos pacientes presenten un peor pronóstico. La progresión de esta enfermedad se asocia con un incremento en la carga clínica y con complicaciones cardiovasculares, como accidente cerebrovascular (ACV), infarto de miocardio (IM) e insuficiencia cardíaca (IC). Estas complicaciones afectan significativamente la calidad de vida de los pacientes y elevan la tasa de mortalidad por cualquier causa.

Tal y como explica Alcázar, a pesar de la prevalencia de esta patología y de presentar más efectos negativos que la diabetes mellitus, “es relativamente desconocida en la población general. Probablemente porque no da síntomas hasta fases muy avanzadas y porque no se conoce la trascendencia vascular de la ERC”, apunta.  “Un paciente diagnosticado de ERC habitualmente solo piensa que tiene un riesgo pequeño de entrar en diálisis, y no que tiene una probabilidad entre dos y 12 veces superior de tener un evento cardiovascular fatal en el próximo año que el de una persona sin ERC”, recalca el especialista.

En la etapa final de la ERC, los pacientes comienzan el tratamiento renal sustitutivo (TRS), lo que incrementa aún más la carga global de la enfermedad y afecta de manera más profunda a la calidad de vida. Los principales tipos de TRS disponibles son la hemodiálisis (HD), la diálisis peritoneal (DP) y el trasplante renal. A pesar de estos tratamientos, la esperanza de vida de los pacientes puede reducirse hasta 40 años en comparación con la población de la misma edad que no necesita TRS.

Equipo de hemodiálisis.

Consumo de recursos sanitarios

Los numerosos procedimientos que pueden requerir los pacientes con esta patología crónica hacen que se asocie a una elevada carga económica debido al considerable consumo de recursos sanitarios, especialmente en las etapas más avanzadas que requieren tratamiento renal sustitutivo.

En 2016, se estimó que los pacientes en TRS, que eran cerca de 57.000 personas, representando solo el 0,1 por ciento de la población española; consumieron entre el 2 y el 5 por ciento del presupuesto sanitario de España. El alto coste de la ERC se debe a factores complejos, como la diversidad en su etiología, el envejecimiento biológico acelerado, el aumento de comorbilidades y los tratamientos requeridos. No obstante, los investigadores destacan que “esta interseccionalidad implica que anticipar la carga económica resultante requiere hipótesis e interpretaciones cuidadosas”.

Actualmente, hay poca evidencia sobre las proyecciones futuras, tanto globales como nacionales, de la prevalencia de la ERC y su impacto clínico y económico. Esto se debe a la complejidad de los factores a considerar y a la vasta amplitud de la investigación necesaria para abordar este tema.

Proyecto Inside CKD

Debido a la falta de datos y proyecciones futuras los investigadores vieron la necesidad de suplir dicho agujero. Por ello, el programa Inside CKD tiene como objeto analizar la prevalencia y proyectar la carga global de la ERC por edad, categoría, comorbilidad y complicaciones en 31 países, incluyendo España.

“Se trata de un proyecto internacional diseñado para analizar la prevalencia y las cargas asociadas actuales y futuras de la ERC en países de todo el mundo y simular estrategias de intervención para determinar su posible impacto en los resultados sanitarios y económicos a escala nacional y mundial, lo que permitirá diseñar políticas de salud centradas en el cribado y tratamiento de la ERC basados en datos locales”, explica el nefrólogo del Hospital Infanta Leonor.

Inside CKD utiliza datos demográficos, epidemiológicos, clínicos y económicos para proyectar la carga futura de la ERC sobre una población virtual simulada mediante estos datos para describir la situación local y el impacto de la patología en 31 regiones del mundo. En concreto, generaron una población virtual de 20 millones de individuos representativa de la población española, utilizando datos demográficos locales, bibliografía publicada y opinión de expertos clínicos.

El caso de España

En el caso de España se utilizaron los parámetros demográficos locales para asignar un perfil a cada individuo virtual con base en los siguientes cuatro módulos: la población, que incluye datos demográficos como la edad, el sexo y las comorbilidades asociadas a la ERC; la categoría de la ERC (G1-G5) y uso de TRS, asignados a cada individuo mediante la ecuación del grupo Chronic Kidney Disease Epidemiology Collaboration, que considera la tasa de filtrado glomerular estimada (TFGe) a partir de la creatinina sérica sin corrección por raza y la albuminuria según el cociente albúmina/creatinina; la carga de la enfermedad, que incluye la prevalencia de comorbilidades, incidencia relativa de complicaciones cardiovasculares y la probabilidad de muerte por cualquier causa; y, por último, la  economía de la salud, que incluye los costes asociados a la ERC diagnosticada en categorías G3a-G5, los costes del TRS y los costes asociados a las complicaciones cardiovasculares.

“No es fácil hacer una estimación del coste anual de la ERC en España, dada la dificultad de distinguir entre costes directos e indirectos y la fragmentación de la asistencia sanitaria en las distintas CC.AA.”, señala Alcázar. A pesar de esta complicación sí que se han podido determinar algunos datos sobre el impacto de esta enfermedad.

Por un lado, en el Documento Marco sobre la Enfermedad Renal Crónica publicado por el Ministerio de Sanidad y Consumo en el año 2015 se estimaba que el coste de la ERC en estadios avanzados consumía entre el 2,5 y el 3 por ciento del presupuesto del SNS, con un incremento progresivo dado el aumento de prevalencia de estos pacientes del 3 por ciento anual. “El coste medio anual del TRS en el 2015 se estimaba en 43.234€ y 32.432€ para la hemodiálisis y para la diálisis peritoneal respectivamente”, puntualiza el especialista.

Asimismo, las estimaciones, incluyendo todos los estadios de ERC, son que “consumirá el 6,4 por ciento del gasto total en Sanidad en el año 2026”, comenta Alcázar. Por último, los resultados del INSIDE-CKD en España estiman que la carga económica de la ERC aumentará un 13,8 por ciento desde el 2022 hasta llegar a los 4.890 millones de euros en 2027, lo que representará el 5,56 por ciento del gasto sanitario público. De este gasto, el 42,5 por ciento será exclusivamente para el tratamiento del TRS, que representan el 3,9 por ciento de todos los pacientes diagnosticados con ERC en 2027. “Este abrumador dato hace énfasis en la necesidad de diagnosticar precozmente a los pacientes con ERC a fin de establecer estrategias terapéuticas nefroprotectoras que eviten la progresión a la diálisis/trasplante”, asegura el experto.

Fuente: INSIDE-CKD España.

Costes directos e indirectos

En cuanto al impacto de la enfermedad renal crónica en los diferentes componentes del sistema sanitario, sus costes directos e indirectos y la productividad laboral y calidad de vida no se tienen datos concisos. “Los datos más completos con costes directos e indirectos son del año 2010 y analizan exclusivamente el tratamiento con hemodiálisis y diálisis peritoneal”, explica Alcázar.

No obstante, el ‘Global Burden of Disease’ publicó que, en 2017, 850 millones de personas en todo el mundo tenían ERC; 1,2 millones murieron y se estimaron un total de 35,8 millones de DALYs (años de vida con discapacidad, por sus siglas en inglés), con diferencias entre las distintas regiones mundiales y, en España, entre las distintas comunidades autónomas. Según expone Alcázar, “la predicción a futuro es que la ERC se convertirá en la quintaª causa de muerte en el año 2040, y que los años perdidos por discapacidad se doblarán en este año, a diferencia de lo que ocurre con otras enfermedades como la cardiopatía isquémica o el ictus que están disminuyendo su impacto como causas de mortalidad”. En España se espera que el escenario empeore dado el envejecimiento progresivo de la población.

Por otro lado, en 2021 se publicó un estudio poblacional retrospectivo en España con 44.214 pacientes con ERC durante los años 2015-2019. Durante ese tiempo los costes acumulados de la ERC por paciente fueron 14.728,4 €, siendo las hospitalizaciones por eventos cardiovasculares, especialmente la insuficiencia cardiaca y la ERC, las responsables del 77,1 por ciento de este coste. “De forma llamativa el coste farmacológico sólo fue el 6,6 por ciento del total”, añade el nefrólogo.

Planes de salud renal y prevención

En la actualidad no se dispone de datos comparativos entre las comunidades autónomas en relación con los costes de la enfermedad renal crónica en España. No obstante, el documento de 2015 ‘Marco sobre Enfermedad Renal Crónica (ERC) dentro de la Estrategia de Abordaje a la Cronicidad en el SNS’ del Ministerio de Sanidad establecía la necesidad de desarrollar planes de salud renal en cada CC.AA.

A pesar de ello, “este desarrollo es poco homogéneo en las distintas comunidades y, en muchas de ellas, no se ha iniciado un abordaje sistemático de la ERC desde sus estadios iniciales”, apunta Alcázar. Pero, gracias al Registro Español de Enfermedades Renales se conoce que sí existe una heterogeneidad en la incidencia y prevalencia de ERC en TRS (diálisis y trasplante) y que son estos pacientes los que se llevan gran parte del costo según el estudio INSIDE-CKD, un 42,5 por ciento. “Es evidente que en aquellas CC. AA. con menos prevalencia de pacientes en TRS el impacto económico será menor. El coste siempre es superior en la hemodiálisis, seguido de la diálisis peritoneal, siendo el trasplante renal el TRS más barato, con diferencia”, añade el experto.

Recientemente se han publicado datos, especialmente en otros países de nuestro entorno, que demuestran que el cribado de ERC en población de riesgo es coste-efectivo.

En España se ha anunciado el impacto económico del tratamiento con iSGLT2 en pacientes con ERC. De hecho, se trata de otro trabajo del proyecto INSIDE-CKD. “Se demuestra como añadir un iSGLT2, en concreto dapagliflozina, al tratamiento estándar de la ERC con inhibidores del sistema renina angiotensina-aldosterona, permite reducir 258 millones de euros por cada 100.000 pacientes, o lo que es lo mismo, 525,35 euros por paciente tratado durante tres años”, indica Alcázar. De acuerdo con los datos, este ahorro corresponde a la reducción de eventos cardiovasculares y al importante descenso en el riesgo de entrar en diálisis gracias a estos fármacos.

Fuente: Registro Español de Diálisis y Trasplante, año 2022, Sociedad Española de Nefrología.

Mejorar la gestión de la enfermedad

Aunque los expertos señalan que se están tomando medidas para abordar los costes crecientes y mejorar la gestión de la ERC en nuestro país, también subrayan que estas no son suficientes. “El principal problema que tiene la ERC es la falta de visibilidad. Uno de cada siete adultos mayores de 18 años en España tiene esta enfermedad y dos de cada tres pacientes con ERC no saben que la tienen. Y esta falta de visibilidad es global”, puntualiza el nefrólogo.

Cuando menciona la globalidad de la falta de visibilidad de esta patología el especialista hace referencia a tres vertientes: la población general, los profesionales de la salud y los gestores sanitarios.

“La mayoría de los ciudadanos desconocen qué es la ERC y las importantes implicaciones que tiene para la salud. Esto hace que no haya una búsqueda proactiva de los ciudadanos para conocer su salud renal, a diferencia de lo que ocurre con otros procesos de elevada prevalencia como la hipertensión arterial (HTA), la diabetes o la dislipemia”, explica Alcázar. Por otro lado, respecto a los profesionales sanitarios menciona que “aumentar el conocimiento de la ERC en atención primaria es clave, como en toda enfermedad crónica prevalente, para mejorar el diagnóstico precoz de la enfermedad haciendo cribado en población de riesgo y para establecer programas de salud renal liderados por enfermería de atención primaria”. Así, la falta de visibilidad por parte de los gestores sanitarios conlleva a que no se establezcan las directrices, los programas y los protocolos necesarios que “permitan disminuir la variabilidad actual que hay en el diagnóstico y tratamiento de la ERC, que como ya se ha dicho es prevenible y tratable, tanto mejor cuanto antes se realice el diagnóstico en el curso evolutivo de la patología”, asegura Alcázar.

Proyectos conjuntos

Diversas sociedades científicas y asociaciones de pacientes llevan años trabajando en programas de salud renal y en consensos, como el ‘Documento de información y consenso para la detección y manejo de la enfermedad renal crónica’ que se publicó en 2022. Este cuenta con el apoyo de 10 sociedades científicas: la Sociedad Española de Nefrología (SEN), la Sociedad Española de Hipertensión-Liga Española para la Lucha contra la Hipertensión Arterial (SEH-LELHA), la Sociedad Española de Medicina Interna (SEMI), la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), la Sociedad Española de Cardiología (SEC), la Sociedad Española de Médicos Generales y de Familia (SEMG), la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), la Sociedad Española de Medicina de Laboratorio (SEQC), la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (SEMFyC) y la Sociedad Española de Diabetes (SED).

Además, gracias a la disponibilidad de mejores herramientas terapéuticas en la ERC que se han desarrollado en las últimas décadas, algunas CC. AA. están iniciando programas de diagnóstico y tratamiento precoz para esta patología. En el caso de Galicia, por ejemplo, tienen el Proyecto Galion; Castilla y León por su parte cuenta con el Proceso Asistencial Integrado (PAI) en la ERC y en Madrid han incluido de la ERC en la Cartera de Servicios Estandarizados de Atención Primaria.

La estrecha colaboración multidisciplinar entre profesionales sanitarios, gestores y la industria farmacéutica permitirá incorporar herramientas de innovación en los sistemas informáticos que faciliten el cribado de la ERC y su tratamiento homogéneo en todo el estado, apuntan los expertos. Aportar visibilidad a la población general tiene barreras, dado el carácter indolente de la ERC en sus fases iniciales. Por ello, “la participación de sociedades científicas, asociaciones de pacientes y los medios de comunicación es clave para este objetivo de mayor visibilidad de esta auténtica epidemia silenciosa del siglo XXI”, concluye el nefrólogo.