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viernes, 29 mayo 2020

Rosa Medel, portavoz de Unidas Podemos en la Comisión de Sanidad del Congreso

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Revista española de Economía de la Salud

Carmen M. López/Carlos B. Rodríguez/Marta Riesgo

La Covid-19 está presentando desafíos a muchos niveles. El gran reto que se les está presentando a los portavoces de Sanidad del Parlamento está en separar la vertiente puramente política de la imprescindible cuestión técnica. Rosa Medel, portavoz de Sanidad de Unidas Podemos en el Congreso, marca muy bien sus límites. Lleva 25 años trabajando como oftalmóloga. Por ello, en el encuentro virtual que ha mantenido con Gaceta Médica y El Global desde su domicilio, en Valencia, cuida mucho sus palabras a la hora de responder las cuestiones más vinculadas a la epidemiología.

En un momento de duras críticas a la gestión del Gobierno, ella no duda en redirigir la mirada a los expertos que asesoran a las autoridades, que tienen, dice, toda su confianza. No descarta que se puedan estar haciendo algunas cosas mal, pero se muestra segura de que no es ahora el momento de analizarlas. Ese momento llegará, no obstante, porque para Rosa Medel, como para tantos otros, el mundo ha cambiado y ahora toca adaptarse.

En este nuevo statu quo se planta la portavoz para seguir defendiendo la “recomposición de lugar” que, según Unidas Podemos, tendrá que adoptar la industria farmacéutica en la era post-coronavirus.

Pregunta. Según el director general de la OMS, estamos ante una “pandemia de pandemias”, que puede volver a rebrotar. ¿Estás de acuerdo?

Respuesta. Estoy de acuerdo. Este virus ha venido para quedarse y va a ir por fases. En unos sitios bajará mientras que repuntará en otros. Así ocurrirá mientras no tengamos una vacuna, que espero que ofrezca una inmunidad larga, o un tratamiento.

P. En España hay consenso político, de momento, para ampliar el estado de alarma, pero no son iguales las posibilidades de rubricar un gran acuerdo nacional, esos nuevos Pactos de la Moncloa a los que aspira el Gobierno. De cara a la negociación que se abrirá en el Congreso, ¿qué cuestiones será imprescindibles incluir, para Unidas Podemos?

R. La cuestión imprescindible es la que repiten el Gobierno y los partidos que lo soportan: que nadie se quede atrás. Todos los partidos progresistas están en esa línea avalada por la Constitución. Unidas Podemos y el PSOE ya tenían un acuerdo previo antes de la pandemia pero ahora el país es otro, como también es otra la UE. No obstante, aunque el marco ha cambiado completamente, pensamos que refuerza nuestra posición en muchísimos aspectos. Todos saben que nuestra idea general es reforzar el Estado del Bienestar, los servicios públicos, la Sanidad, la Educación, que no peligren las pensiones… En este momento es ahí donde vamos a apostar. El Gobierno ha empezado ya a trabajar en esta línea. Ayudas a pymes, hipotecas, prohibición de los despidos o ERTEs han aparecido como medidas indispensables. Vivimos en un sistema capitalista que no ha conseguido solucionar este problema y los servicios públicos son vitales.

“¿Que nos hemos equivocado en algo? Seguro que sí, pero eso habrá que analizarlo luego”

P. Ha mencionado a la Unión Europea. ¿Cómo ve su papel en el abordaje de esta crisis?

R. La cuestión es la Unión Europea. La pandemia no la tiene España solo, es un problema en toda la UE y las salidas tienen que ser globales. Si no se toman en el marco de la UE no podremos salir con garantís de esta situación, y para eso tienen que dar un giro: hay que volver al origen, a ese espíritu de una Europa solidaria. No se puede repetir lo que pasó en 2008, que las clases medias paguen una crisis que no provocaron. En esta crisis nadie tiene la culpa, pero algo se tiene que hacer.

P. Estamos entre los países que mayor número de muertos por población, si no a la cabeza, y también tenemos el mayor porcentaje de sanitarios infectados. ¿Cuál es la explicación a estas cifras, para el grupo de Unidas Podemos, y qué autocrítica realiza a la gestión del Gobierno? 

R. Tenemos una alta tasa de mortalidad, pero también tenemos la tasa de curación más alta, de en torno a 82.000 curados. La tasa de mortalidad —el número de fallecidos por habitante— es alta y tiene varias explicaciones, pero la de letalidad —el número de fallecidos por contagiados— no lo es tanto. Está en torno al 10 por ciento, si bien no sabemos la totalidad de los contagiados.

En cuanto a la tasa de mortalidad, tenemos una pirámide invertida. Más del 25 por ciento de la población está por encima de los 65 años y el virus afecta especialmente a personas por encima de esa edad. Nos pasa a nosotros y a países como Francia o Italia. Las tasas de mortalidad en países con otras pirámides son más bajas. Pero hay más detalles. Uno es la definición de caso: si no coincidimos es un problema. Si en Alemania no se cuenta un fallecimiento debido a una insuficiencia renal crónica con coronavirus, es un problema. Además, nadie tiene inmunidad frente a la Covid-19. No sabemos cómo se comporta. Y es difícil comparar, pero en el caso de la gripe, que cada año causa 10.000 muertos en nuestro país, mucha población tiene anticuerpos, algo que ahora no existe.

Otro factor que puede afectar son los recortes. Llevamos 30 años de recortes en Sanidad con privatizaciones, menos personal, menos camas y menos UCIs. Todo esto puede dibujar el cuadro de las tasas de mortalidad y letalidad.

P. Sin entrar en la politización del debate sobre la gestión del coronavirus, lo cierto es que hay cuestiones que han contribuido a generar confusión en la sociedad. Me refiero, por ejemplo, a los cambios en la contabilidad de los fallecidos, al uso de las mascarillas o a la reciente decisión de relajar las medidas de confinamiento de los niños de hasta 14 años, que se rectificó en cuestión de horas. ¿Hacen falta mensajes más claros? 

R. Probablemente vamos demasiado al minuto, pero hay que tener en cuenta que estamos en un aprendizaje continuo. Nadie es capaz de decir cuál es el camino a decir. Tenemos a los expertos, de los cuales me fio como médico. Pueden equivocarse. Pero aunque se manejan muchas variables que no conocemos, como la franja climática o la época del año, la curva está bajando y se han conseguido muchas curaciones, como resultado del confinamiento. Necesitamos vacuna y antivirales, pero la propia OMS ha avalado la gestión de España. Se ha hecho lo mejor que se ha podido. ¿Que nos hemos equivocado en algo? Seguro que sí, pero eso habrá que analizarlo luego, para mejorar en lo posible.

P. A día de hoy, ¿qué medidas considera Unidas Podemos que son más urgentes adoptar para consolidar la ralentización de los contagios, aliviar las UCIs y comenzar el desescalado progresivo de las medidas de confinamiento?

R. Lo que diga el Ministerio. Yo no soy epidemióloga y no sabría por dónde empezar. Tenía mis dudas de que volvieran al trabajo los trabajadores de sectores no esenciales. Creía que era arriesgado. Igual no pasada nada. No lo sabremos hasta dentro de una semana. Pero si eso se produjera un repunte habría que volver un confinamiento completo, porque llegados hasta aquí no nos podemos permitir dar pasos atrás. En todo caso, la capacidad de contagio entre personas se ha reducido en todas las comunidades autónomas. Hoy, que una persona portadora no llega a contagiar a otro. A la hora de plantear el desescalado habrá que volver poco a poco, porque no sabemos la totalidad de personas portadoras.

P. Es hora, también, de empezar a pensar en qué vamos a hacer de cara al futuro. En la comparecencia para debatir la ampliación del estado de alarma, Pedro Sánchez habló, en primer lugar, de que hay que reforzar el SNS. ¿Qué medidas habría que adoptar, según UP?

R. La Atención Primaria tiene que ser el eje sobre el que pivote cualquier sistema sanitario. Es preciso reforzarla, porque ha sido muy castigada. En esta pandemia ha jugado un papel fundamental. Ha evitado el colapso hospitalario y, además de ser un freno, ha atendido a pacientes no Covid, evitando que fueran al hospital y se contagiaran. Ya tenemos un Sistema Nacional de Salud que pivota sobre la AP. Lo más importante después será la desprivatización paulatina. Vamos a entrar en una crisis económica importante y no podemos tirar el dinero. Se ha demostrado que la gestión pública directa es la más eficiente. Sacar dinero público y derivarlo a manos privadas para que hagan negocio es intolerable.

P. ¿Y en relación a la financiación sanitaria?

R. Teníamos el acuerdo de llegar al 7 por ciento del PIB de aquí a 2023. No sé a qué porcentaje se podrá llegar, pero es que tampoco sé qué PIB vamos a tener. Y ahí, de nuevo, las políticas europeas no pueden estrangularnos.

P. Las medidas a aprobar para reforzar el SNS tendrán que abordar también aquellos problemas sanitarios que han quedado en un segundo plano durante esta pandemia. Como médica, además de política, ¿qué impacto cabe esperar de cara a estas otras patologías?

R. Listas de espera, también de pacientes no demorables. Si tienes que meter a un paciente en tratamiento de inmunosupresión y tienes Covid, igual tienes que demorar el tratamiento. En este momento, en la Comunidad Valenciana ya se ha creado un comité que está valorando todas estas situaciones. Desde hace dos semanas, los quirófanos se han reconvertido en UCIs. Ahora que se han vaciado los quirófanos se ha podido habilitar un espacio seguro, aislado, para no demorar las operaciones.

P. Uno de los leit motiv de estas últimas semanas ha sido la escasez de equipamientos de protección para los profesionales. ¿Qué opina al respecto, así como de la labor que están realizando los profesionales sanitarios?

R. Son héroes y heroínas, desde los médicos hasta los celadores o el personal de limpieza. No es fácil trabajar así. En este momento una mascarilla es material estratégico. Y nos encontramos con que los países con PIB alto no podemos comprarlas porque no las fabricamos. Dependientes en muchos aspectos, todos hemos empezado a comprar y a entrar en competencia. De nuevo, la solución debería haber venido de la mano de una compra única europea. Pero no solo eso. Con una demanda tan alta, una mascarilla no puede costar 25 euros. Es intolerable.

P. Todo el mundo espera con ansias la vacuna contra la Covid-19, pero cuando llegue, será vital haber hecho una compra con previsión. ¿Debería realizarse un plan a largo plazo para que las compañías puedan tener una previsión clara de las compras, no ya de la aún hipotética vacuna frente al coronavirus, sino también para la vacuna de la gripe o del neumococo?

R. El ministro ya lo ha comentado. El Gobierno está en ello. Por supuesto que hay que tenerlo en cuenta. Hay que evitar una suma de dos pandemias, porque en realidad la gripe estacional es una pandemia.

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